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Sobre David Attenborough, 100 años de una voz (por Roberto García-Roa)
David Attenborough cumple 100 años, 21 días, 18 horas y 20 minutos en el momento en el que edito este escrito. Un hito que ha desempolvado la esperanza de todo aquel que sonríe, se fascina, e incluso se silencia, al observar la naturaleza. En el transcurso de una sola vida humana, hemos aprendido que el mundo natural no es infinito, sea en el tiempo o en el espacio. En el último siglo, dos tercios de la superficie terrestre han sido transformados, en muchos casos de manera ir
hace 4 días2 min de lectura


Quedarse un poco más (por Sou Harris)
Lloré leyendo Comerás flores de Lucía Solla. No fue un llanto continuo, sino algo que iba y venía, como si el libro abriera una grieta y luego la dejara ahí, sin cerrarla del todo. Cerraba el libro, respiraba hondo, lo volvía a abrir. Esa incomodidad que no es solo tristeza, es otra cosa. Reconocimiento, supongo. Lo leía en la cama, a ratos. Paraba mucho. Dejaba el libro boca abajo como si así pudiera descansar de lo que estaba pasando, pero en realidad no descansaba nada. Me
hace 4 días3 min de lectura


Antes la culpa que el deseo (por Sou Harris)
Aprendí antes a sentir culpa que a sentir deseo, antes a bajar la mirada que a sostenerla y antes a corregir el cuerpo que a escucharlo. No fue una lección explícita ni una advertencia formulada en voz alta. Nadie me explicó qué significaba ser mujer dentro de un sistema religioso, pero lo aprendí igual, observando qué gestos eran aceptables y cuáles no, qué cuerpos resultaban cómodos y cuáles despertaban sospecha, quiénes podían ocupar el centro sin dar explicaciones y quién
5 feb3 min de lectura


Solo unos minutos (por Roberto García Roa)
Hoy estaba en la universidad desarrollando un proyecto científico, mientras mi familia, paciente, esperaba paseando por el campus. Hacía ese frío seco típico del sur de Suecia. De pronto, un alarido llegó desde el vestíbulo del departamento. Un hombre con la cara desencajada me dijo que se oían explosiones y que debíamos desalojar el edificio. Salí corriendo y empecé a bajar los escalones de cuatro en cuatro, planta a planta, en un interminable viaje hacia la salida. Miraba
22 oct 20252 min de lectura

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